Todos los Santos en la empresa
Reflexionando lo que no me gusta de este día es quizás la fórmula elegida: recordarlos desde la tristeza, desde la falta. Visitando, además, lo que queda de ellos.
Todas las culturas han tenido celebraciones para recordar, honrar y agradecer a sus antepasados. Ya que de ellos hemos heredado lo que somos. No somos más que su punta de lanza. Si miramos nuestra existencia desde un punto de vista más lejano, o más amplio en el tiempo, somos un eslabón más en una cadena que tiene vida y sentido propio. Somos parte de esa colectividad, y cumplimos una función para esa colectividad o sistema familiar/social. Esta es la mirada sistémica.
Mucho de lo que somos, lo bueno y lo malo (valoración completamente subjetiva y personal), se lo debemos a nuestros anteriores. No heredamos sólo genes. Ocupamos un lugar en dicho sistema y los avatares de dicho sistema no nos son ajenos.
De ahí, que lo que yo preferiría, y así lo estoy haciendo en este momento, es CELEBRAR, AGRADECER a mis anteriores que lo fueran. Sin ellos, yo no estaría aquí. Y hacerlo desde la ALEGRÍA. Lo mismo ocurre para los posteriores o pares, a quienes también se recuerda este día ya que partieron antes de lo esperado. También somos lo que somos gracias a ellos, ya que forman parte de nuestro sistema familiar y hemos crecido y nos hemos enriquecido de ellos.
Pero lo que todavía hecho más de menos es la celebración de este día de todos los santos en las empresas (organizaciones). La empresa en cuanto a sistema que es, se comporta de una manera similar. A diferencia de la familia, en la que la pertenencia al sistema es para siempre, en las organizaciones un entra, permanece y en algún momento sale del sistema. En función de la relevancia de lo aportado al sistema, su pertenencia puede perdurar más o menos en el tiempo. Pero todo el que ha pertenecido ha aportado algo de sí, y lo que la organización hoy en día es, se debe a lo que todos fueron aportando a lo largo de su existencia. De ahí la importancia de AGRADECER y RECONOCER a todos los que pertenecieron. Todos dieron los mejor que pudieron y supieron en aquel momento, aunque con otros ojos y en otro momento no podamos entenderlo. Una empresa es algo más que la marca, el edificio, la maquinaria y las personas que actualmente la forman. Lo que conocemos como Cultura no es más que una manifestación de las relaciones que conforman ese sistema. Es la depositaria de la memoria del sistema. Y es bueno mantener dicha memoria, en vez de mirar fragmentadamente la situación actual como algo aislado. El sistema tiene memoria, por lo que todos los hechos cuentan. Las injusticias tarde o temprano, aquí o allá, se pagan, pasan factura. El sistema no tiene prisa y perdura a las personas aisladas, y finalmente se equilibra. De ahí el riesgo de des-humanizar y des-sistemizar las organizaciones. No son más que fugaces delirios de grandeza.
Mi propuesta es celebrar en vez del Día de Todos los Santos,
sistémica , ancestros , difuntos , empresa











